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CUENTOS

 

ALTO EN EL CAMINO

Jueves por la tarde, tarde, cansada del trabajo y de todos los problemas de mi vida que se había vuelto muy cotidiana, decidí cambiar mi acostumbrado camino a casa, haciendo un alto en un Pub cercano, al entrar sonaban viejas canciones románticas de los 80’, mi primer impulso al escucharlas fue darme la vuelva y salir huyendo, no estaba dispuesta a deprimirme con romanticismos y angustiosos recuerdos, pero, por otro lado nada mejor me esperaba en la soledad de mi departamento y aunque el corazón se me hacía trizas, decidí quedarme.

Entremedio de la gente, me dirigí directamente a la barra y pedí un Pisco Sour, a lo cual el estresado barman me contestó – aquí tiene la carta y va a tener que esperar un poco por el trago -, miré a mi alrededor y me extraño haber encontrado donde sentarme…, jueves por la noche, un mar de gente alrededor, ¡qué suerte la mía…! pero en fin, heme aquí sola, con asiento y la carta entre las manos…

Transcurrieron algunos minutos y el barman se acerco a tomarme el pedido;
¿Qué va a ordenar?
Deme un carpaccio de filete de avestruz, pero aliñado, por favor, ¡Ah! ¿Y mi Pisco Sour? -, "amablemente" me respondió:
¡Todavía no me traen el limón!, hoy ha sido una locura, demasiados clientes, en cuanto llegue, le sirvo…-,
Okey…

Gire pausadamente en el asiento para ver si encontraba alguna cara conocida o algún hombre atractivo e interesante que observar para matar el tiempo, pero lo bueno ya estaba acompañado, por lo que me volví al bar y tomé la carta, tan sólo para parecer ocupada.

Al cabo de unos quince o veinte minutos, percibí un aroma intenso e insinuante, a mora, arándano, frutilla que se mezclaban con un suave olor a cerveza, al levantar la vista me encontré con una copa grande de cristal, servido hasta la mitad de un vino rojo cereza tan oscuro que no dejaba traslucir la luz, cayendo a un color granate profundo, dirigí mi vista al barman,

No he pedido vino - mientras él dejaba el carpaccio al costado, me contestó.
No, señorita, un caballero se lo envía y dice que éste vino es mejor compañía que un pisco sour, para su plato, ¿Lo devuelvo…?
Mejor no… - ya estaba al frente mío…, tome la copa y al acercarla logre percibir más intensamente su olor a berries, menta y lavanda - No… déjela, ¿Dónde está el caballero?
Al parecer se fue, su cuenta esta cancelada, disfrútela.

Volví a voltearme poco a poco en mi asiento, recorriendo todo el lugar y no encontré ninguna mirada conocida, ningún par de ojos expectante, - ¡que va!... Noche de misterio y suerte -, volví sobre mi espalda y levante la copa, girando el vino en su interior para apreciar su hermoso color, el que se transparentaba al deslizarse por las suaves paredes de la copa.

Al cabo de pocos segundos, acerque lentamente la copa a mis labios para degustarla, mientras cataba el vino descubrí un toque recóndito a chocolate amargo y pimienta negra, que me aseguraban el inconfundible Carmènére, ¡Qué selección más exquisita!, ¿Quién será el misterioso caballero?, me preguntaba.

Comenzó a sonar una vieja canción de Sheena Stone, "Todo me recuerda a ti, tú sombra sigue aquí", hipnotizada fije mi vista en el espejo del Bar… mirando al infinito… perdida…

Mis ojos, fijos en el gran espejo de la barra, cuán magnéticos imanes se cruzan con unos profundos ojos negros, transparentes, puros, que lentamente se acercaban por encima de mi espalda, recordándome los más maravillosos y apasionados momentos de mi vida, los que habían sido opacados e interrumpidos por su dolorosa partida.

¿Mi mente me estaba jugando tretas?… ¿visiones veían mis ojos?…, pero mi cuerpo entero vibró al sentir su mano desplazándose por mi cintura para girarme suavemente, envolviéndome y atrayéndome hacía él…

- Volví…, no puedo estar lejos de ti… esta vez es para siempre… te amo -sus labios tocan los míos mansamente…, haciéndonos de dos sólo uno.




ANDREA C. CARVALLO SILVA, Noviembre 2012



 

DIVAGACIONES


Curiosa humanidad, aromas del pasado que se asoman en el hoy, análisis de conciencias que se convierten en reproches o tan sólo en experiencias para no repetir,  divagaciones que parecen locura o atisbos de conciencia, paradigmas, interrogantes, incertidumbre…

Calvarios que carga la mente ya que el espíritu no comprende, raciocinios que no tienen certeza y se confunden con la realidad…

Añoranzas que se fugan o se esfuman al tratar de escapar, conocimientos que se mezclan para resolver lo que la mente no quiere enfrentar, imperfección o evolución….

Caminos que se recorren sin cesar una y otra vez, tan sólo para llegar al mismo punto inicial, inicio, fin ¿Cuál es cual?... y vuelvo a empezar, inicio, fin…

¿Frustración? ¿De que? Si todo lo vivido o por vivir esta ahí, ya resuelto, ya superado, ya entregado…

Vacilaciones que van y vienen, aunque la respuesta es conocida, la duda siempre está, naturaleza humana, que simpleza…

Una y otra vez se vuelve a empezar sin saber cual es el principio y el final, hasta que un atisbo de conciencia reconoce la duplicidad, sin poder detener el giro te dejas llevar por la inercia de un pensamiento fugaz…

Oscuridad, insensibilidad, ocaso de los sentimientos perdidos en el tiempo de un ayer-hoy-mañana muy cerca del umbral, infinita eternidad, transición de dos mundos, mutación, metamorfosis, transformación o evolución…

Quietud y gozo abrigan mi cuerpo, alma y espíritu con la excelsa visión que reflejan mi mirada en el transparente cielo azul que se vislumbra entre el verde follaje de la arboleda que refleja el prado de mi descanso… inmensa pasividad…

Divagar, divagar, mi mente fluye y navega por un sin fin de pensamientos, los tuyos…. los míos… o los de alguien, y vuelvo al inicio que podría ser el final, sigo la huella ensanchando el surco entre el ayer y el hoy, que con la profundidad de la existencia vuelven a caer en el cósmico Big Ban universal que nos lleva o nos trae, atrayéndonos y repeliéndonos causando una acción que se convierte en reacción, envolviendo con plenitud mis permanentes divagaciones…




 

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